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Básicamente, si el número de casos pusiera en riesgo la disponibilidades de camas críticas de internación, la primera medida consistiría en pasar de la fase 4 a 3. Y, de este modo, se inhabilitarían nueve actividades.
Cabe recordar que la fase 4 comprende el Distanciamiento Social, Preventivo y Obligatorio (DISPO), y la fase 3 el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO).
Al respecto, Sonia Martorano explicó que “si la situación epidemiológica lo demanda y el número de contagios entra en tensión con la disponibilidad de camas críticas, la prioridad es la vida y la salud de la población”.
“En ese caso –precisó– debemos suspender las actividades religiosas; deportivas; las reuniones familiares y afectivas; la concurrencia a bares; restaurantes; cementerios; museos y bibliotecas; la pesca deportiva y recreativa; la navegación recreativa y actividades de guarderías náuticas; la enseñanza y aprendizaje de disciplinas artísticas; la actividad artística y artesanal a cielo abierto; las salidas breves para caminatas de esparcimiento, y la concurrencia a shoppings”.
La ministra de Salud explicó, además, que estas medidas no se toman de modo arbitrario o caprichoso. “Cada 14 días de apertura de nuevas actividades fuimos viendo el resultado y los efectos, que se traducen en el número de contagios y ascenso de la curva”, puntualizó.
Para cerrar, la ministra enfatizó: “Sin querer ser reiterativos y poniendo las esperanzas en la vacuna que comenzará a desarrollarse en el país, insistimos en que, por el momento, solo nos queda el autocuidado y la conciencia social: No abandonar las medidas de distanciamiento, el lavado frecuente de manos, el uso permanente de barbijo y evitar las reuniones sociales y afectivas, entre otras”.
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