03 | 03 | 2015 Interés General
Monseñor Buenanueva envió su mensaje de solidaridad a Balnearia
El Obispo de la Diócesis de San Francisco manifestó que quiere llegar con una palabra de aliento a muchas personas que están atravesando momentos de dificultades. Pidió serenar los ánimos
El Obispo de la Diócesis de San Francisco, Monseñor Sergio Buenanueva envió un mensaje a los habitantes de Balnearia afectados por la grave inundación de su localidad desde hace una semana. Buenanueva pidió serenar los ánimos y socorrer a aquellos que más lo necesitan.
El mensaje dice:
Antes que nada, quisiera hacer llegar una palabra de agradecimiento y de aliento a tantas personas que, en estos momentos de dificultades, están haciéndose cargo de las necesidades y angustias de sus hermanos, especialmente en Balnearia, que es la comunidad más afectada de nuestra diócesis.
No podemos controlar el clima. Lo que sí podemos hacer es disponer el corazón, serenar los ánimos y socorrer con nuestras manos a quien lo necesita. Es comprensible el desánimo, el dolor e incluso el malhumor ante esta situación que se prolonga más allá de nuestro control.
Es el momento para posponer cualquier interés particular, por legítimo que fuera. Estamos todos enfrentando la misma situación y tenemos que apuntar en la misma dirección. A los católicos y demás creyentes los invito a elevar nuestras oraciones a Dios todopoderoso. Pidámosle que pacifique nuestros corazones para que podamos sobreponernos a la adversidad.
A la Virgen de Fátima, le suplicamos que interceda para que cesen las lluvias y podamos atender las necesidades de todos los damnificados.
Unidos en la oración,
Sergio O. Buenanueva
El mensaje dice:
Antes que nada, quisiera hacer llegar una palabra de agradecimiento y de aliento a tantas personas que, en estos momentos de dificultades, están haciéndose cargo de las necesidades y angustias de sus hermanos, especialmente en Balnearia, que es la comunidad más afectada de nuestra diócesis.
No podemos controlar el clima. Lo que sí podemos hacer es disponer el corazón, serenar los ánimos y socorrer con nuestras manos a quien lo necesita. Es comprensible el desánimo, el dolor e incluso el malhumor ante esta situación que se prolonga más allá de nuestro control.
Es el momento para posponer cualquier interés particular, por legítimo que fuera. Estamos todos enfrentando la misma situación y tenemos que apuntar en la misma dirección. A los católicos y demás creyentes los invito a elevar nuestras oraciones a Dios todopoderoso. Pidámosle que pacifique nuestros corazones para que podamos sobreponernos a la adversidad.
A la Virgen de Fátima, le suplicamos que interceda para que cesen las lluvias y podamos atender las necesidades de todos los damnificados.
Unidos en la oración,
Sergio O. Buenanueva