13 | 03 | 2015 Gremiales
Los transportistas de leche nuevamente en estado de alerta y movilización
Los recolectores de leche nucleados en Atlara resolvieron la medida a partir de la falta de recomposición tarifaria y los mayores costos operativos que les generó la inundación
Los transportistas que recolectan leche en los tambos se declararon en estado de alerta y movilización ante la inexistente instancias de dialogo con las industrias para discutir un incremento de un 23 % para cubrir el desfasaje en las tarifas que vienen arrastrando desde hace varios años y por el cambio del perverso sistema tarifario de la empresa Williner.
“El año pasado después de la importante movilización realizada frente a las plantas lácteas de Suardi, las industrias asumieron el compromiso de otorgar porcentajes de aumentos escalonados hasta fin de año para cubrir la actualización inflacionaria, varias de las empresas no cumplieron y otras lo hicieron a medias, además quedaron pendientes distintos temas que se tenían que negociar a través del dialogo, pero la industria está cerrada, no está dispuesta a abrir mesas de negociaciones con Atlara, así que nuestros socios resolvieron declararse en estado de alerta y movilización por la acuciante situación por la que estamos atravesando” explicó el presidente de Atlara, Roberto Pachiega quien el mismo tiempo señaló que están cobrando las mismas tarifas del año pasado
Ante la situación de emergencia provocada por las inundaciones los transportistas recolectores de leche deben circular por caminos intransitables, cubiertos de agua, con enormes pozos y huellas, significando un alto incremento en los costos operativos que hacen que estén trabajando con importantes pérdidas, “Nosotros hacemos todo el esfuerzo a nuestro alcance ante la situación climática para sacar la leche de los tambos, ese sacrificio significa evitar tengan que tirar leche, pero nadie reconoce el costo climático extra que tenemos” manifestó el Secretario de Atlara Jorge Dalmazzo,
Así mismo explicó que para poder realizar los movimientos ante las malas condiciones climáticas, necesitan tener en marcha otra unidad, significando un mayor consumo de combustible y mayor tiempo de trabajo, además por las pésimas condiciones de los caminos se incrementan las roturas, “todo este costo se lo hacen soportar al transportista, sostuvo Dalmazzo
Una situación más gravosa aún sufren los asociados que trabajan para la empresa Williner como consecuencia de la regresiva estructura tarifaria que significa atentar contra la subsistencia del transporte. Esta industria solo paga a sus prestadores de servicio por cantidad de litros transportados poniendo a los transportistas en situación de quebranto ante la alta caída de producción, llegando a percibir mensualmente entre un 30 y 50 % menos, frente al incremento de los costos operativos por la situación climática.